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Entrevistas

Juanma Suero Villanueva - Responsable de Operación y Mantenimiento de AMBLING

Juanma Suero Villanueva - Responsable de Operación y Mantenimiento de AMBLING

"Para mí hay tres pilares: conocer lo que está ocurriendo, planificar y actuar antes de que el problema se convierta en una incidencia"

Juanma Suero

28 septiembre 2026

En el sector del tratamiento de aguas y la gestión de efluentes, la excelencia técnica no concluye con la puesta en marcha de una planta: se demuestra día a día en la continuidad de sus procesos y la optimización constante de sus costes de explotación.
 
AMBLING, referente en ingeniería, consultoría y optimización del ciclo del agua, refuerza de forma decidida su estructura operativa con la incorporación de Juanma Suero Villanueva como Responsable de Operación y Mantenimiento. Con una sólida visión de gestión orientada al control de ratios, la eficiencia de recursos y el liderazgo de equipos multidisciplinares, su llegada consolida el compromiso de la compañía por ofrecer un servicio de explotación de máxima fiabilidad para administraciones públicas e industrias.
 
Tras sus primeros meses en el cargo, conversamos con Juanma Suero sobre sus primeras impresiones en la compañía, los retos críticos del mantenimiento preventivo frente al correctivo y cómo una gestión operativa rigurosa transforma la eficiencia de las plantas adjudicadas en un valor tangible para el cliente.
 

 
 
Juanma, cumples tus primeros tres meses al frente de Operación y Mantenimiento en AMBLING. ¿Cómo valoras este periodo inicial de adaptación y qué fortalezas has identificado en los equipos técnicos y en las plantas gestionadas por la empresa?
 
En primer lugar, quiero agradecer a AMBLING la oportunidad de formar parte de este proyecto y también a Aguas Residuales.info por esta entrevista, que me permite compartir mis primeras impresiones después de mi vuelta al sector del agua.
 
El aterrizaje en Ambling ha sido muy fácil. Desde el primer día me han acogido con los brazos abiertos por parte de la directiva y de todo el personal interno de la empresa. Además, desde mi llegada he tenido el apoyo y la colaboración de todos los departamentos de la empresa, facilitándome el acceso a la información y los recursos necesarios para poder desarrollar mis funciones. Para mí esto ha sido muy importante, porque el Área de Operación y Mantenimiento necesita tener una visión transversal y estar permanentemente conectado con el resto de áreas de la empresa.
 
Estos primeros meses me han permitido conocer de primera mano la organización, los equipos y, sobre todo, la realidad de las instalaciones que gestionamos.
 
En este tiempo también he podido confirmar que AMBLING cuenta con un equipo multidisciplinar muy bueno y potente, formado por profesionales con una amplia experiencia en sus respectivas áreas. Creo que esta es una de las grandes fortalezas de la compañía: cada responsable aporta un conocimiento específico y, al mismo tiempo, existe una capacidad importante para trabajar de forma coordinada y en equipo.
 
Otro aspecto que me ha llamado especialmente la atención es la clara orientación de AMBLING hacia la tecnología y hacia el desarrollo de herramientas y software propio de gestión. AMBLING dispone de un departamento de desarrollo e investigación solamente destinado a este fin. No hablamos únicamente de tecnología aplicada al proceso, sino de una visión más amplia, utilizando herramientas propias para mejorar diferentes ámbitos de la gestión de los servicios como son la gestión de los procesos, control de energía, control de costes, gestión del mantenimiento, gestión del personal e incluso la comunicación con el cliente.
 
Esto abre muchas posibilidades para conseguir que los datos e información que generamos diariamente en las instalaciones se convierta en una herramienta real para tomar decisiones, optimizar recursos y mejorar los servicios al mismo tiempo de dar un servicio de calidad al cliente.
 
 
La misión principal de tu área es asegurar que las instalaciones adjudicadas funcionen de manera ininterrumpida y bajo estrictos criterios de rendimiento. Desde tu experiencia, ¿cuáles son las claves metodológicas para mantener bajo control los costes y los tiempos de ejecución sin comprometer jamás la calidad del efluente?
 
Para mí hay tres pilares: conocer lo que está ocurriendo, planificar y actuar antes de que el problema se convierta en una incidencia.
 
Mi trayectoria profesional me ha permitido trabajar en diferentes sectores y con empresas con modelos de funcionamiento y necesidades diferentes. Esa visión transversal me ha enseñado que, aunque cada instalación tenga sus particularidades, existen unos principios de gestión que son aplicables a todas ellas.
 
El primer paso es conocer muy bien qué está ocurriendo en cada instalación, pero no al final de mes cuando se realizan los informes mensuales, sino al instante, cuando las cosas están ocurriendo. Tenemos que disponer de información sobre consumos, horas de funcionamiento, mantenimiento, incidencias, procesos de depuración, análisis de agua y todos aquellos indicadores que nos permitan conocer los ratios reales de explotación de inmediato.
 
Y aquí creo que la tecnología tiene un papel fundamental. Como he comentado antes en mis primeras impresiones, la apuesta de AMBLING por el desarrollo de software propio de gestión permite avanzar hacia una gestión cada vez más basada en datos y respuesta inmediata antes cualquier situación, ya que disponemos de los datos y ratios al instante.
 
Un ejemplo muy claro es la gestión energética. Mediante el telecontrol podemos conocer cómo están funcionando los equipos, analizar sus horas de funcionamiento y establecer alarmas que nos permitan detectar rápidamente cualquier desviación.
 
Si un equipo comienza a funcionar más horas de las previstas, si aparece un consumo anómalo o si se produce una desviación respecto a los parámetros habituales, podemos detectarlo y actuar antes de que se convierta en un problema mayor.
 
Por tanto, el telecontrol y los sistemas de alarmas integrados en los software de gestión de AMBLING como AMBER, MOWA, etc…no deben entenderse únicamente como herramientas de supervisión de las instalaciones, sino también como herramientas de control de costes y de eficiencia energética.
 
Pero siempre teniendo claro que reducir costes no significa simplemente gastar menos. El objetivo es utilizar los recursos de una manera más eficiente manteniendo los niveles de calidad y las condiciones de explotación exigidas.
 
 
En el tratamiento de aguas, una parada no programada supone un riesgo ambiental y económico inasumible. ¿Cómo se articula la planificación de vuestros planes preventivos para minimizar imprevistos y qué peso tienen las mejoras técnicas continuas en la vida útil de los activos del cliente?
 
Para mí, el mantenimiento tiene que estar basado fundamentalmente en la planificación y en la anticipación.
 
La experiencia me ha demostrado que esperar a que un equipo falle para actuar genera más costes, más tiempos de parada, riesgo en la calidad del efluente y, en muchos casos, problemas que podrían haberse evitado.
 
Por eso considero fundamental trabajar con una planificación estructurada y esto podemos hacerlo a través de nuestro software propio de GMAO. La herramienta nos permite tener controlados los equipos, sus tareas de mantenimiento, periodicidades, responsables, materiales necesarios, incidencias e historial. Este GMAO propio tiene como ventaja frente a otros comerciales su completa adaptación al tipo de servicio que gestionamos a la vez de ser un software vivo en cuanto a cambios y actualizaciones para mejorarlo y adaptarlo a los requerimientos de los servicios.
 
 
Otra herramienta esencial para AMBLING y para la gestión del mantenimiento, imprevistos, tiempos de respuestas y mejoras en las instalaciones es su Departamento Industrial, con un equipo con mucha experiencia en el sector del agua y en la tecnología aplicada al mismo, que da cobertura a todos los servicios gestionados por AMBLING.
 
Una premisa desde mi punto de vista es escuchar al personal de explotación y mantenimiento. Muchas veces son ellos los primeros que detectan que una bomba, un motor, una soplante o cualquier otro equipo no está funcionando como debería. Son ellos los que en muchas ocasiones se adelantan a una avería solamente con la experiencia de escuchar el sonido de los diferentes equipos y detectar un pequeño ruido anómalo antes de que se convierta en un problema. Esa información, combinada con los datos que nos proporciona el GMAO y nuestro equipo del departamento industrial con sus equipos de mantenimiento preventivo (cámaras termográficas, analizadores de redes, analizador de vibraciones, etc.), nos permite anticiparnos.
 
Y, finalmente, está la mejora técnica. Si un equipo genera repetidamente el mismo problema, no debemos limitarnos a repararlo una y otra vez. Hay que preguntarse por qué ocurre y valorar si existe una modificación, una mejora o incluso una alternativa tecnológica que permita eliminar la causa.
 
El objetivo es que el mantenimiento evolucione junto con la instalación y que cada avería nos aporte información para evitar la siguiente.
 
 
Coordinas un amplio equipo humano y actúas como puente constante entre los departamentos técnicos y de gestión. ¿Cuál es tu filosofía a la hora de alinear a los profesionales de campo con los objetivos estratégicos fijados por la dirección?
 
Creo que la clave está en que los objetivos de la dirección se conviertan en objetivos comprensibles para las personas que trabajan diariamente en las instalaciones.
 
Un operador no necesita únicamente saber que tareas debe realizar, necesita entender qué significa eso en su trabajo diario, como afecta su forma de trabajar y de hacer las cosas en esos objetivos y, sobre todo, poder aportar su experiencia para conseguirlo. Que sientan que su trabajo es valorado, transmitido a la dirección y escuchado repercute en un operador más motivado a la hora de conseguir los objetivos.
 
Por eso considero fundamental escuchar al personal de explotación y mantenimiento. Muchas veces una persona que lleva años trabajando con una instalación tiene una información que no aparece en ningún informe ni en ningún software de gestión.
 
Mi forma de trabajar es combinar ese conocimiento práctico de los operadores, con la experiencia técnica de los mandos intermedios y responsables de cada área y los datos que obtenemos de las herramientas de gestión.
 
Yo entiendo el liderazgo como una combinación de exigencia, responsabilidad y cercanía. Hay que marcar objetivos y medir resultados, pero también hay que estar dispuesto a estar en las instalaciones, escuchar o coger una herramienta y ayudar cuando sea necesario.
 
 
En tu rol asumes con frecuencia la representación técnica ante administraciones públicas y clientes privados. ¿Qué valor aporta a un titular de planta contar con un interlocutor de O&M que combina el rigor del informe técnico con una respuesta ágil y resolutiva sobre el terreno?
 
El cliente necesita tener la tranquilidad de que, cuando surge un problema, existe alguien que entiende tanto la parte técnica como la operativa y que puede tomar decisiones.
 
Mi experiencia profesional me ha permitido estar en diferentes posiciones: explotación, mantenimiento, ingeniería, procesos, calidad, prevención, licitaciones y gestión de equipos. Esto ayuda mucho a la hora de entender las necesidades de un cliente porque no veo una instalación únicamente desde una perspectiva.
 
Para mí, un buen interlocutor técnico tiene que ser capaz de explicar que está ocurriendo en el servicio, pero también de plantear una solución concreta ante un problema o una oportunidad de mejora que beneficie al servicio.
 
La comunicación es fundamental. Si existe una incidencia, el cliente debe saber qué ha ocurrido, qué impacto tiene, qué estamos haciendo para resolverla y qué medidas vamos a adoptar para evitar que vuelva a suceder.
 
Y, sobre todo, creo que hay que ser transparentes. La confianza se construye cuando el cliente comprueba que detrás de los informes hay una organización que conoce realmente sus instalaciones y que responde cuando es necesario.
 
 
Con esta etapa recién iniciada, ¿cuáles son los principales hitos que te marcas a medio plazo en el área de Operación y Mantenimiento para que AMBLING siga destacando como un socio operador de absoluta confianza?
 
Mi objetivo es consolidar un modelo de explotación basado fundamentalmente en tres pilares: personas, tecnología y gestión.
 
En primer lugar, las personas. Tenemos un equipo multidisciplinar potente y responsables con mucha experiencia en sus respectivas áreas. Quiero seguir potenciando esa coordinación y, sobre todo, mantener una comunicación muy cercana con quienes trabajan directamente en las instalaciones.
 
En segundo lugar, la tecnología. Creo que la apuesta de AMBLING por el desarrollo de software propio es una línea con muchísimo potencial. Disponer de herramientas propias, que evolucionan y se adaptan a los servicios, nos permite conocer las necesidades reales de la explotación y no al contrario. Tenemos que seguir avanzando para que esas herramientas integren cada vez más información de los diferentes ámbitos de gestión de los servicios.
 
Y el tercer pilar es la gestión. Toda esa información tiene que servir para tomar decisiones y mejorar los resultados y así dar un servicio de calidad, fiable y responsable a nuestros clientes
Creo que esos tres pilares, junto con la combinación de experiencia, cercanía al terreno, tecnología y gestión basada en datos puede ayudarnos a seguir evolucionando y a ofrecer a nuestros clientes un servicio cada vez más fiable y eficiente.
 
Estos primeros meses me han demostrado que existe un muy buen equipo humano y profesional, comprometido para dar un servicio de calidad y creo que tenemos un importante potencial para seguir consolidándonos como un operador de confianza en la gestión de servicios del ciclo integral del agua, servicios de depuración de aguas residuales e ingeniería de infraestructuras hidráulicas.
 
 
 
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